REGANDO ENANOS

Es hora de balances. Este viernes será el primer tercio andado para el equipo de fútbol pero lo de ayer en Parque Patricios apresura la evaluación.

El tema con Huracán tiene un aspecto sociológico que ellos están usufructuando mucho mejor que nosotros; finalmente una fuerza pequeña concentrada en una zona delimitada tiene más capacidad de daño que una más grande pero dispersa. Huracán de un tiempo a esta parte nos ejercita el judo usando nuestra fuerza al servicio de ellos.

Aquel Boedo de casas bajas hoy es el de los desarrollos inmobiliarios -con otro vecindario- y si encima no está fuertemente inoculado en sangre en los menores de 45 años pareciera natural nuestra dispersión y desapego para una porción grande de los más de 4 millones de cuervos; ni hablar los períodos que ellos pasaron en la B y nuestras insinuaciones no consolidadas de trascender el color sepia y olor a humedad que nos proponen ellos.

Claro está, le cantamos, le queremos ganar y en buena parte de la historia no tan reciente fuimos clásico sin discusión y en el barrio se vive aún. Pero en esta ecuación se anida cierta zona de confort. Cuando teníamos a tiro joder a Boca o River pasaron cosas, y fuimos al sexo seguro. Y ahí Huracán siempre gauchita. Así se transformaron en un sparring a medida: confort para nosotros y posibilidades de no caerse del mapa para ellos; win-win dicen los gringos.

Este equilibrio, se desequilibró. Ellos lo viven diferente, es muy común que se convoquen hinchas de otros cuadros solo animados por el antisanlorencismo que sembraron entre sus vecinos y el ticket regalado.

Así, una semana antes activan su jugada: baten el parche de su “épica rastrera”, se zarpan desde su cuenta oficial (pensar que un pibe de #SanLorenzo tiene aplicado el “derecho de admisión” por flamear la bandera de un país), arman una arquitectura comunicacional de “inversión de paternidad” y todo sin reparo de conciencia: son bastante caraduras.

Por eso no es difícil que la manga “no funcione”, que el DT de ellos juegue dentro de la cancha, que los alcanza pelotas puteen a nuestro banco y que algún plateísta saque pecho ante nuestros jugadores sin seguridad privada siquiera.

Uno de ellos nos dijo ayer, “el Presidente mete tribuna…”. Tal vez, en este caso, sea oportuno apuntar para copiar.

Pero ¿y nosotros? Y nosotros tenemos que ponernos de acuerdo en qué hacer con estos pelotudos y es tarea difícil conciliar apegos tan diferentes sobre Huracán entre más de 4 millones de hinchas. Y eso solo puede hacerse desde el Club, como política de estado. Hay motivos para darles bola y otros tantos para bajarles el precio, pero somos un helado caliente: ni lo uno ni lo otro.

Años atrás propusimos lo mismo cuando empardamos a Blanquiceleste y veníamos achicando al Rojo: darle bola a esos partidos, con plus “entre semana”. No nos vamos a tirar las cartas entre gitanos: ellos lo hacen.

Es momento de resolver para un lado o para otro este tema. Nuestros jugadores no pueden hablar el idioma de “la paternidad invertida”. A esa pregunta debe venir, de mínima, una respuesta irónica. Pero terminamos hablando el idioma de ellos en la previa –Ayude incluido-. Esta indecisión los agranda a ellos y nos achica a nosotros.

Futbolísticamente, no hay dudas de que la cosa no camina. Modo Cerutti, simulamos pequeñas mejoras, pero después apelamos a la baja, preferimos un foul seguro que encarar al arquero. Y, como el Pocho, somos fuertes para discutir los contratos, pero ayer nos hicieron un gol amateur… Así estamos jugando a medias tintas, esos 60 minutitos sobre 90.

Hoy por hoy el plantel está al día, o con planes de pago establecidos (de acuerdo con la fuente), vinieron refuerzos (muy livianitos ayer) y se abre la discusión sobre el DT. Se le renovó, queremos creer como un gesto de “retroactividad” pero ya es motivo de replantear su performance.

Se observa el caso Romaña¿era un tema de dinero? El rendimiento junto a Tonga desde la primera fecha no deja de alarmarnos. ¿El arquero? El de las buenas y el de las muy malas… si su línea de corte es ir al Mundial, genial. Que el almanaque haga lo suyo urgente. Los pibes, hacen lo que pueden y vuelven a abrir el interrogante sobre las juveniles que formamos. Pero el DT… Si o si hay que sentarse y poner objetivos: en la Boca se gana o se gana.

A todo esto, hay que jugar Copa. Qué difícil todo. Somos una máquina de perder las divididas, espesos en la transición, necesitamos 6 pases para ir de la cueva al mediocampo y no generamos ni media expectativa en la pelota parada: todo eso es laburo o falta de él.

Ayer fuimos a un cumple, seguimos regando enanos. Es hora de tomar el tema en serio y debe ser política de estado en la que dirigentes, vecinos, jugadores e hinchas debemos encontrar denominadores comunes en torno a ellos y hacer lo que hay que hacer (tal vez algunas cosas que no se puedan escribir).

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