Sin votos, dió el paso al frente como un acto de hidalguia y no fue más que pura voracidad. Otro ejemplar de «lo importante es llegar». La realidad rápidamente puso en caja su codicia.
Fértil en sus actos de irresponsabilidad, en un par de horas parió un nuevo despelote en AFA. Un San Lorenzo dirigencial empecinado en separarse de su esposa para casarse con su suegra apila un encadenamiento incesante de errores y horrores. Hoy mismo, responsables de la línea contable y jurídica del club desconociendo que el embargo afecta a toda la razón social de la institución. Sí, dirigentes y agentes de las brumas, que orbitan en torno a ellos, se lamentaban no haber abierto una nueva cuenta bancaria. De cuarta. Huracán con mucha hinchada.
Los mismos dirigentes que dicen haberse «quedado a pelearla», cuando los conversos caídos del barco morettista agitan que no se van porque son un videoclub…
Moretti sigue sin renunciar. Aferrado al canto de sirenas de 3 personas (una de ellas infiel), banalizando el desastre de haber empeorado la herencia del picarón de ML, quien estaría anhelando un segundo tiempo a su primavera progrecinica.
La gente, entre la resignación, la apatía y en claro sentimiento compartido de anomia apela al voluntarismo que siempre bien intencionado conlleva inherentemente sus propios límites. Sirve para el truco y no sube al retruco nunca.
Pero la gente de San Lorenzo ademas de hacer lindas canciones e inflar globos tiene sobre el lomo otras cosas. De momento sostiene y está al resguardo de que perdure la condena social sobre quienes hundieron al Ciclón.
El desastre repercutió en el plantel. La epopeya deportiva se desgrana. El vestuario dijo basta. El DT quedó brocha en mano pero sin escalera y la sensación de haber roto la matrix con Tigre (¡como inclinó la cancha el árbitro!) no es suficiente para que prime un olorcito a que pareciera que el lunes no vamos a La Paternal sino al Bernabeu.
Hoy pendemos de la indulgencia de AFA. No hay respuestas dirigenciales.