ZONCERAS AZULGRANAS 5: «TIRAR PARA ADELANTE»

CULTURA

No hace falta admitir que los cuervos tenemos un problema de fondo, una herida tan profunda que se ha vuelto estigma, una cuenta pendiente con el espacio. Y seguiremos teniéndolo -no cicatrizaremos esa herida- hasta recuperar nuestro lugar en el mundo: Boedo. Pero no menos cierto es que también tenemos un grave problema con el tiempo. Precisamente de eso se trata esta zoncera, que en realidad -nobleza obliga- trasciende a la azulgranidad y es bien argentina, acaso global.

Más de una vez -más de la cuenta- hemos leído y escuchado más de un intento por invalidar o neutralizar más de una crítica -incluso de las constructivas, las imprescindibles- con frases como “dejemos de mirar hacia atrás” y/o “ahora hay que mirar (o tirar) hacia adelante”. Atrás y adelante, ayer y mañana, pasado y futuro. Variables dicotómicas que muchos contraponen, en menoscabo de la primera para fortalecer la segunda, como si una no dependiera fundamentalmente de la otra. Como si lo que uno hizo ayer no fuera clave para prever qué le sucederá mañana y -llegado el caso- saber cómo uno podría rectificar su destino.

Apenas tenía un año de vida en 1981, cuando San Lorenzo se fue al Descenso. Se fue por responsabilidades internas y externas, claro, pero eso es harina de otro costal. El punto es que, a pesar de que no lo viví, sigo con atención las advertencias de quienes ayer atestiguaron el período previo a esa desgracia, y hoy detectan peligrosos paralelismos (institucionales, económicos, deportivos, culturales) entre ese lapso y el actual. Dicho sea de paso, tampoco hay que ser muy perceptivo para reconocer señales de esa índole por estos días sin haber tenido consciencia de ellas hace tres décadas, así como uno no necesita haber sobrevivido a un naufragio para ver que su barco empezó a hacer agua por todos lados.

Cada vez que leo o escucho a un compañero cuervo silenciar una crítica nacida de la buena leche, del amor por San Lorenzo, de las ganas por recuperar la gloria perdida, pero no con un argumento o una explicación, sino con la necedad del “no mirar más hacia atrás”, la terca ceguera de “lo hecho, hecho está”, la frivolidad del “basta de rencor y la mala onda”, la estupidez -a veces bienintencionada- del “sumemos en lugar de restar” y la infinita indolencia del “ahora es tiempo de apoyar y tirar todos juntos hacia adelante”… Cada vez que leo o escucho alguna de esas frases, decía, en momentos en los que el Club sigue dando obstinados pasos hacia el precipicio, no me queda otra opción más que evocar la trillada, pero dolorosamente cierta, sentencia de George Santayana: “Aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo”.

AUTOR: Carlos Balboa

Socio 12.236. Socio Refundador 2.045. Miembro de DBV. Periodista.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *